El armario (8)

Miércoles 29-10-2014

Pero los sueños son como el aire, se cuelan por cualquier rendija y como buen sueño, el del hombre volvió a rondar por su cabeza los fines de semana que no iba a trabajar. Para no preocupar a su esposa más de lo necesario, guardó silencio y ocupó su tiempo arreglando cosas en la casa. Reparó la escalera de mármol, pulió las puertas, barnizó la barandilla…

El fin de semana en que se decidió a pintar las paredes, buscó ropa adecuada para hacerlo. En algún sitio debían estar las prendas viejas, pero por más que revolvió, no halló ninguna. Entonces, bajó al garaje.

Junto a la segadora de césped, entre un montón de herramientas, encontró un mono azul, muy estropeado, completamente cubierto de pintura de colores. No recordaba que lo tenía ni para qué lo usaba pero pensó que era perfecto para hacer el trabajo sin mancharse, así que se lo puso y una por una, fue pintando todas las habitaciones.

El domingo por la noche, había terminado su tarea y se sentía satisfecho. Las paredes estaban inmaculadas y había dejado todo recogido. También su esposa estaba contenta. Le pidió que, cuando se duchase, dejase el mono azul en una bolsa para tirarlo. Estaba todo sucio y churreteado. Ya no servía para nada.

El hombre, se metió en el cuarto de baño y se desnudó. Estaba tan fatigado, que decidió llenar la bañera y quedarse en remojo hasta que los calambres y los restos de pintura desapareciesen, pero antes, recordó las instrucciones de su esposa y recogió el mono azul. Para no ensuciar el suelo, lo sacó por la ventana del baño y lo sacudió. Al hacerlo, una moneda olvidada o algún tornillo viejo rebotó sobre el tejadillo del garaje con un tintineo metálico, cayendo después al jardín. El hombre pensó en recogerlo más tarde para que los niños no se lastimaran, pero era tanto su cansancio, que tras sumergirse en el agua espumosa y caliente, completamente agotado, lo olvidó.

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Posesiones

Dos hombres conversaban en un hamam. Solo portaban un peshtamal y una pequeña llave colgando de su muñeca.

-“Qué poca cosa somos así ataviados.”-decía uno de ellos.-“Apenas dos hombres desnudos en medio el vapor”.

-“Pero no iguales-dijo el otro -Yo soy rico y poderoso. ¿Y usted? ¿Qué posee usted?”

-“Tengo versos, leyendas, libros de viajes, cuentos, cánticos, oraciones…”

-Entonces no tiene nada.

-Nada que pueda perder.

El armario (7)

Miércoles 22-10-2014

Un día, tuvo un sueño. Soñó que volaba por el espacio, que amaba, que pintaba cuadros hermosos y construía casas con arcos y balcones. Soñó que caminaba por el parque descalzo, que iba de la mano con una mujer, que reía a pleno pulmón… Soñó que era feliz.

Se levantó asustado. No recordaba lo que era la felicidad ni la risa ni el amor. Su esposa, al escucharle relatar su sueño, también se asustó. Sin decir nada al hombre, llamó a un viejo trapero y le pidió que se llevase aquel armario  en el que su marido había colgado el alma entera.

Pero el sueño no desaparecía. Se repetía todas las noches, inquietante e intenso. El hombre estaba turbado y confundido, así que su esposa le dio pastillas para no soñar y el hombre consiguió dormir.

Entonces, el sueño se instaló en su mente de día. Una y otra vez, el vuelo y los cuadros y las casas con balcones y la hierba bajo su pie descalzo y la risa, flotaban tras su frente.

Cuando se lo dijo a su esposa, ella se preocupó de verdad. La sólida estructura en la que se cimentaban sus vidas, estaba a punto de resquebrajarse. Habló con el jefe de su marido y le suplicó que le diese más y más trabajo para que durante el día estuviese tan ocupado, que no pudiese pensar. Y así sucedió. Al hombre, sin saber cómo, se le multiplicaron los proyectos y se encontró construyendo ciudades enteras, una tras otra, sin poder detenerse.

Capítulo 38. Siempre es la primera vez

Revisando mi antigua correspondencia, encontré esta carta a un amigo querido, queridísimo, en la que reflexionaba sobre cómo el tiempo puede minar una relación de pareja hasta ahogarla.

“…Los matrimonios, a fuerza de vivirlos, de usarlos, de que sean la red que sujeta nuestros proyectos de futuro, van perdiendo un punto de color y los dejamos de ver, de observar, de descubrir…

Son tan parte nuestra que no los sentimos. Están, como están nuestras manos o nuestros ojos, pero sólo nos damos cuenta de que siguen ahí, cuando duelen.

Y a la persona que se unió a nuestra vida, con ilusión, con pasión, cuajada de amor y de ganas de emprender camino con nosotros,  también la perdemos de vista. Convivimos, hablamos, dormimos, hacemos el amor… pero es más una prolongación nuestra que un ser único, auténtico, cambiante, como nosotros… Y resulta que al final de diez años, no es la misma persona que te robó el corazón. Te conoce, la conoces y sin embargo, sois dos absolutos extraños.

La rutina, lo urgente, lo importante, todo se acomete de común acuerdo o de común desacuerdo. Pero lo más necesario, redescubrirse, ni siquiera se tiene en cuenta.

Hay que aprender a mirar, a descubrir qué pájaro nuevo hay en su mirada: a enamorarte de su cuerpo, que hoy es diferente; a hacer que se sienta hermosa porque tú la ves hermosa. Hay que decirlo. Las cosas obvias hay que decirlas. Decir “te quiero”, decir “te deseo”, decir “estás bella”… Besarla porque sí. Hacer que brote la risa de su garganta; dejar a los niños con los abuelos y llevártela a tomar un helado o a pasear por un parque o a besarla en cualquier parte… y hacerle el amor como la primera vez, porque siempre es la primera vez…”

Como decía Heráclito, nunca te bañarás dos veces en el mismo río. Tú serás otro tú y el río, siendo el mismo río, llevará otras aguas.  Siempre es la primera vez…”

Hace tiempo que escribí estas líneas y para mí siguen vigentes. Son, como el Capítulo 14, Espejito espejito o el Capítulo 9, Mi rincón, mi tesooooooro. una especie de exhortación a seguir mirando todo con ojos nuevos.

Los hijos crecerán y abandonarán el nido y cuando nos miremos a los ojos nosotros, el duo de Papas Novatos, en la intimidad de nuestro hogar, lleno de ecos infantiles, de historias, de experiencias, ha de haber mucho más que cuando nos miramos a los ojos por primera vez. Por haber andado juntos, por haber conseguido juntos sacar a flote a la familia, por tener hijos de los que nos sentimos orgullosos, sabiendo que parte de sus logros, es producto de nuestro trabajo, nuestro amor y nuestros desvelos.

Es hora de emprender la aventura de volver a caminar solos y juntos, con un ojo puesto siempre en ellos, en nuestros retoños, (que como os he dicho en varias ocasiones, por más años que cumplan, siempre son pequeños para nosotros) y el otro, en el futuro. Retomar nuestra vida aunque estemos para ellos siempre. Y hacerlo sin miedo, conscientes de que hemos pasado una frontera y que ahora, el tiempo y la vida están por estrenar.

Si tenemos la suerte de habernos licenciado con buena nota en la Todología y poseemos el título de Papás Novatos, Héroes y Todólogos; si además lo hemos conseguido juntos, entonces, queridos míos, la fortuna es doble.

El armario (6)

El hombre, siguió metiendo en el armario todo lo que los demás decían que no servía para nada. Metió su sonrisa, su curiosidad, su emoción… Y llegó un día en que no tuvo nada más que guardar y el mundo entero estuvo por fin satisfecho con él, de modo que, pensando que estaba haciendo las cosas bien, cerró el armario con llave y lo bajó al trastero.

Pasaron los años…

El hombre era respetado y considerado, tenía una familia, un trabajo honesto, buenas costumbres… No había sorpresas inesperadas ni conductas reprochables. No deseaba nada más que lo que tenía.

La hoja.

Blanca, blanca como la escarcha,

como la bruma,

como la sábana de lino.

Blanca como la luna.

Si blanca queda, silenciosa,

si vacía;

si ausente de todo,

se hace nada…

 

Si se llena de ti, de llanto y risa,

de pena,

de amarga hiel,

de miel y de rocío,

de lágrimas saladas,

de fortuna…

Si meces en su seno blanco

tus sentires

y brincan peces de tinta

por su espuma,

se hará eterna, visceral,

enamorada,

de amores y agonías

blanda cuna,

del tiempo y del amor guardiana extraña.

Vierte en ella tu piel y tus entrañas

derramando tu alma toda

por tu pluma.

Audiolibro.

Aún estoy en la tarea de poner el ibook de “la Bruja Calamidad” en condiciones de ser leído en cualquier dispositivo, incluyendo los “No Apple”, que son la mayoría. El problema es que no encuentro un creador de libro electrónico que me dé tantas prestaciones como ibook author y ese es exclusivo de Apple. Si lo convierto a cualquier otro formato, no solo pierde calidad sino que se anulan las características más espectaculares del libro tal y cómo está ahora (cuestionario interactivo de comprensión lectora al final de cada capitulo, multimedia, ventanas emergentes, imágenes interactivas…). En fin. Estoy en ello. Si algún@ sabe algún sistema, aunque eso implique empezar de cero, soy toda ojos y oídos.

En cualquier caso, el ibook que ya está hecho, ya es un audiolibro y la historia no solo se puede leer sino que cada capítulo se puede escuchar.

Os dejo un enlace a la página de la bruja. Ahí podéis escuchar el capítulo 6 (La bola de cristal)

http://www.monigote.org/#!la-bruja-calamidad/cd2q

Besos.