Tengo un duende en una cuna

A mi hija Laura, que inspiró hace hoy 25 años tanta ternura.

Tengo un duende en una cuna.

Tiene los ojos tan grandes,

tan intensos, tan brillantes,

que parecen más dos lunas

que dos ojos vigilantes.

Tengo un duende en una cuna

y cuando rompe a llorar,

mi calor la hace callar

y nuestras almas son una

como la lluvia y el mar.

Tengo un duende en una cuna

que se escapó de mi entraña

en una noche de bruma.

Con todo mi amor.

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