¿Para qué sirve un paraguas?

 

En el porche había un cubo

y en el cubo, dos paraguas.

Negro, muy negro era el uno

y el otro lleno de rayas.

El negro estaba enfadado

porque, como no llovía,

llevaba meses guardado

en el cubo y se aburría.

“¿Y un paraguas de qué vale

si siempre está soleado?

Cuando la familia sale

aquí nos deja olvidados.”

“Mi querido compañero…”

—Dijo el de rayas vistosas—

Paramos el aguacero

y hacemos otras mil cosas.

—“No se me ocurre ninguna”

—Piense, piense por favor.

—¿De parasol? —¡Esa es una!

—¿Bastón quizás?—¡Sí señor!

—¡Y vela de barco pirata!

—¡Y espada de caballero!

—Y cesta en las cabalgatas

para coger caramelos.

—Si nos ponen boca abajo,

en vez de parar el agua

damos la vuelta al trabajo

y vamos al pozo a sacara.

—Puede usted servir de cuna;

de peonza bailarina,

de lápiz sobre las dunas.

¡Puede ser cuanto imagina…!

El paraguas negro, negro

se quedó maravillado:

—No sabe cuánto me alegro

de que hayamos conversado.

—¡Qué hallazgo más portentoso!

¡Qué emoción maravillosa!

¡Estoy contento y dichoso

pudiendo ser tantas cosas!

Y así siguieron charlando

sin pausa los dos paraguas.

El que era negro, muy negro,

y el otro, lleno de rayas.

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Para qué sirve un paraguas boceto

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