Audio cuento 37. La caja

Hola, hola, hola.

Este cuento que os traigo lo escribí hace tiempo. Va sobre una misteriosa caja. Estad atentos. Hoy es el  juicio contra el viejo pintor… ¿Su delito? Intentar abrir esa caja. 🙂

Os dejo el enlace justo AQUÍ. Espero que os guste

La caja

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Audiocuento 36. El niño afortunado

Cuando yo era pequeña me fascinaban los cuentos que contaban en una serie de la tele que se llamaba “El Narrador de Cuentos”. Allí, un viejo cuentista y su perro te narraban cualquier historia de tal modo, que no podías dejar de escuchar hasta que se terminaba.

El cuento que os traigo es justamente una de esas historias fascinantes: “El niño afortunado”. Como hay muchas versiones, he fusionado algunas  de ellas y las he adaptado a mi manera de contar. Espero que os guste.

Os dejo el enlace AQUÍ.

El niño afortunado

Audio 33. las enseñanzas del Señor de la Lluvia

Hola, hola, hola.

Hoy os traigo una vieja leyenda africana sobre un elefante egosita y soberbio que reta al Señor de la Lluvia hasta enfadarle. No es buena cosa retar a quien tiene más fuerza y poder que uno. 🙂

Espero que os guste.

Os dejo el enlace al audio justo AQUÍ. 

Las enseñanzas del Señor de la LLuvia

Audio cuento 28-La nota vaga

Hola, hola.

¡Madre mía como va de rápido este mes de enero! Aunque igual son cosas mías… Esto del tiempo siempre resulta un misterio.

Hoy os traigo un cuento sobre una nota musical, una corchea. Pero no una corchea cualquiera. Ésta es extremadamente vaga y anda escondiéndose en todos los instrumentos para no trabajar, haciendo que el ensayo del concierto sea un desastre. Afortunadamente, el maestro de música encuentra la solución perfecta.

Os dejo el enlace al audio justo AQUÍ

la-nota-vaga

Taller: Construye tu personaje de cuento

¡Hola, hola, hola!

Para terminar el año con fundamento, os propongo un experimento. 🙂

He hecho un pequeño taller de construcción de personajes de cuento en el centro al que voy de voluntaria. Allí trabajamos para la consecución del éxito escolar y a menudo, los niños tienen muchas dificultades para redactar o crear historias. De modo que se me ocurrió recurrir a la clásica ficha de personaje de cómic para que les resultara más fácil.

La cosa es que fue divertidísimo y los resultados, más que sorprendentes. Pusieron mucho de sí mismos, pero también le echaron imaginación.

Os propongo que hagáis el cuestionario, a ver qué sale. No hay reglas. Es vuestro personaje, así que sois libres de poner lo que os dé la gana. Si queréis compartirlo podéis copiar y pegar las respuestas en “Comentarios”.

TALLER: CONSTRUYE TU PERSONAJE DE CUENTO

NOTA: Suele ocurrir que, a medida que vamos completando el cuestionario y construyendo el personaje, van cambiando nuestras respuestas anteriores. De pronto, donde pusimos una cosa, se nos ocurre otra mejor. Incluso si le ponemos un nombre al principio, es posible que, cuando terminemos de armar nuestro personaje, ese nombre ya no nos parezca adecuado.

Cuatro recomendaciones:

1ª Disfruta haciéndolo, toma tiempo, ponte en la piel de ese personaje, a ver cómo termina. A menudo es sorprendente.

2ª Si haces el cuestionario en papel, usa un lápiz y goma de borrar. Ahorrarás mucho papel.

3ª Visualiza lo que vas escribiendo. Es más fácil.

4ª Las respuestas han de ser lo más escuetas posibles. Se trata de armar el esqueleto de un personaje, no de escribir la historia. Si no tienes clara una respuesta, salta a la siguiente. Generalmente el personaje ayuda con las respuestas que no hemos dado a medida que lo vamos creando.

Y ahora, al lío.

FICHA DE NUESTRO PERSONAJE:

1-Nombre del personaje
2-¿Chico o chica?
3-Especie (Es humano, planta, cosa, extraterrestre?
4-Edad
5-¿Dónde vive?
6-Condición social: Pobre, rico, de la nobleza, vagabundo,
7-Aspecto físico (alto, bajo, grande, chiquitito, atlético…)
8-Algún rasgo especial (Marcas de nacimiento, una verruga enorme, algo especialmente grande o pequeño o raro)
9-Tipo de pelo (ej. Rubio rizado, moreno liso, ondulado castaño)
10-¿Cómo son sus ojos? (Tamaño, color, expresión)
11-¿Lleva gafas, aparato, muletas, un ojo de cristal, un parche?
12-Cómo es su carácter (Travieso, gentil, malvado, perezoso, independiente, soñador, trabajador, vago…)
13-¿Qué ropa le gusta llevar?
14-¿Qué no se pondría nunca, nunca?
15-¿Qué es lo que más le gusta hacer?
16-¿Lo que menos le gusta?
17-¿Tiene amigos o es un solitario?
18-¿Quién es su mejor amigo o amiga? ¿Cómo es?
19-¿Tiene algún enemigo o enemiga? ¿Cómo es?
20-¿Qué le asusta? (Ej: Los bichos, volar, las alturas, un examen)
21-¿Con qué sueña?: (Ej. Viajar en una caravana de camellos, volar, descubrir un tesoro…)
22-¿Qué le entristece?
23-¿Cuál es su oscuro secreto?
24-¿Qué odia? (Ej. Los médicos, las mates, los deberes, al vecino de arriba…)
25-¿Cómo son sus padres? ¿Le gustan? ¿Cambiaría algo de ellos?
26-¿Tiene hermanos? ¿Se lleva bien con ellos?
27-Si es pequeño ¿Qué quiere ser de mayor?
28-Y si ya es mayor, ¿En qué trabaja? ¿Le gusta? ¿Le gustaría tener otro trabajo?
29-Si pudiera hacer un viaje a cualquier parte del universo, a dónde iría.
30-¿Qué deseo le pediría a un mago?
31-¿En qué tipo de problemas se mete?
32-¿Quién es su héroe?
33-¿Cuál es su posesión más preciada?
34-¿Qué es lo que más le cuesta hacer?
35-¿Qué es lo que mejor hace?
36-¿De qué se siente orgulloso?
37-¿Le gustaría cambiar algo de sí mismo?
38-¿Tiene algún amuleto? ¿Cuál?
39-¿Tiene alguna manía?

40-Otras características:

 

Audio cuento El misterioso caso del tiempo perdido.

Hace algún tiempo, fui a una tienda a comprar y sobre el dintel de la puerta de la oficina del dueño, había una frase de un señor llamado Richard Whately.

La frase decía así:

“Pierde una hora por la mañana y la estarás buscando todo el día”.

Fue una frase inspiradora. Ese mismo día, escribí “El misterioso caso del tiempo perdido”. que fue galardonada en el I Concurso de cuentos infantiles “Déjame que te cuente”

Hoy os lo cuento yo.

Si escucháis con atención, descubriréis qué le pasa a Don Cosme, el protagonista de nuestra historia. Os adelanto que se le ha perdido una hora de su día. ¡¡¡Una preciosa hora!!! La busca por aquí, la busca por allá… Nada. Que no la encuentra.

La solución al misterio, la tenéis justo AQUÍ

 

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Audio cuento La Cocodrila Camila

Este es un regalo especial. Escribí este cuento para mi nieta Susi, un día en que tenía que hacer un cocodrilo con un cartón de leche y ella quería que fuera chica y rosa. La profe no la dejaba. Tenía que ser verde, así que ella cogió un cabreo monumental. Me hizo tanta gracia, que para que se le pasara el disgusto le hice este cuento. Aún no he terminado todas las ilustraciones, pero ando en ello. Lo que sí he terminado es el audio cuento. Os dejo el enlace AQUÍ

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Matilde mía ((IV)

En el hospital, Peralejo siguió a una enfermera a lo largo de pasillos y más pasillos, todos iguales, adentrándose en los mundos de la locura ajena. Las habitaciones, cerradas con llave, escondían toda suerte de delirios y manías. El inspector caminaba deprisa. Aquel lugar le daba frío.

Al final de uno de aquellos interminables corredores, había una sala blanca, acolchada, con un gran ventanal enrejado por el que entraba el sol. Allí, sentada, cepillándose una y otra vez el larguísimo cabello, esperaba una mujer.

Peralejo reconoció a Matilde. Tenía la misma expresión extraviada que la primera vez que la vio, la madrugada del disparo.

Al observarla, sus expectativas de averiguar algo de lo que pasó aquella noche, se desinflaron por completo. Ya el psiquiatra le había advertido de la inutilidad de intentar preguntarle algo a la paciente. Estaba enajenada de la realidad.

A pesar de todo, Peralejo se presentó a Matilde y le tendió la mano. No consiguió respuesta alguna. Ni un gesto, ni una palabra… Nada.

El mismo resultado obtuvo cuando empezó a hacerle preguntas sobre lo sucedido la noche de los hechos. Nada en absoluto.

Definitivamente aquella visita iba a ser tan infructuosa como le habían augurado.

Peralejo se acercó a la ventana, confundido. ¿Cómo se hacía para interrogar a una esquizofrénica catatónica?

Miró largamente a Matilde. Se mecía mecánicamente y peinaba su pelo, mientras murmuraba algo para sí. ¡Pobre mujer! ¿Sabría lo que había hecho? Probablemente no. Seguramente seguiría inmersa en sus ensoñaciones y sus cuentos, huyendo de la realidad.

Movió la cabeza y decidió marcharse. El expediente se quedaría per saecula saeculorum en su despacho.

Estaba a punto de alcanzar la puerta cuando se le ocurrió una idea. Probablemente no serviría para nada pero, imbuido por una nueva inspiración, decidió probar suerte.

-“Matilde… ¿Querría contarme un cuento? ¿El del gigante quizás…?”

El inspector no albergaba demasiadas esperanzas de obtener respuesta, pero Matilde dejó de peinarse y quedó paralizada un momento. Luego, regresando de muy, muy lejos, sonrió al inspector como si acabara de darse cuenta de que estaba allí y mirándole sin verle, muy suave y bajito, casi en un susurro, comenzó a hablar:

-“Sucedió hace algún tiempo…No consigo recordar cuánto. Apareció en la ciudad un hombre maduro, silencioso, algo peculiar… Hubiera sido apuesto si no hubiese tenido la nariz torcida.”

Peralejo se acercó con cautela. Recordó el informe del forense (Antigua fractura del tabique nasal). Aquel hombre de la nariz torcida, era sin duda José Figueroa de Santa María. Aguardó a que Matilde siguiera su relato.

-“No era rico ni vestía con lujo, pero había en él un algo regio y su mirada era negra y aguda. Nadie supo nunca de su pasado. Nadie preguntó. El hombre alquiló una pequeña vivienda y puso allí un taller de relojes.

Tenía por aquel entonces una sirvienta que limpiaba su casa. Él no prestaba la menor atención a nada que no fuera su trabajo y la mujer fregaba y lavaba sin que el hombre se fijara en ella. Pero un día, ella enfermó y tuvo que mandar a su hija en su lugar. La joven olía a joven, se movía como joven y sus largos cabellos y su piel embriagaron al relojero que ya no quiso que volviera la madre a trabajar para él.